viernes, 26 de febrero de 2010

ORACION A SAN AGUSTIN

¡Oh gran Agustín,
nuestro padre y maestro!
conocedor de los luminosos caminos de Dios
y también de las tortuosas
sendas de los hombres
admiramos las maravillas que la gracia divina
obró en ti, convirtiéndote en testigo apasionado
de la verdad y del bien
al servicio de los hermanos.
Al inicio de un nuevo milenio
marcado por la cruz de Cristo
enséñanos a leer la historia
a la luz de la Providencia divina
que guía los acontecimientos
hacia el encuentro definitivo con el Padre.
Oriéntanos hacia metas de paz
alimentando en nuestro corazón
tu mismo anhelo por aquellos valores
sobre los que es posible construir
con la fuerza que viene de Dios
la ciudad a medida del hombre.
La profunda doctrina
que con estudio amoroso y paciente
sacaste de los manantiales
siempre vivos de la Escritura
ilumine a los que hoy sufren la tentación
de espejismos alienantes.
Obtén para ellos la valentía
de emprender el camino
hacia el hombre interior
en el que los espera
el único que puede dar paz
a nuestro corazón inquieto.
Muchos de nuestros contemporáneos
parecen haber perdido
la esperanza de poder encontrar
entre las numerosas ideologías opuestas
la verdad, de la que, a pesar de todo
sienten una profunda nostalgia
en lo más íntimo de su ser.
Enséñales a no dejar nunca de buscarla
con la certeza de que, al final,
su esfuerzo obtendrá como premio
el encuentro, que los saciará
con la Verdad suprema
fuente de toda verdad creada.
Por último, ¡oh san Agustín!
transmítenos también a nosotros una chispa
de aquel ardiente amor a la Iglesia
la Catolica madre de los santos
que sostuvo y animó
los trabajos de tu largo ministerio.
Haz que, caminando juntos
bajo la guía de los pastores legítimos
lleguemos a la gloria de la patria celestial
donde, con todos los bienaventurados
podremos unirnos al cántico nuevo
del aleluya sin fin. Amén.
CREADA POR JUAN PABLO II